Abrazos gratis


La moda de los abrazos gratis, que parece que ya pasó, ha revelado de forma muy potente la naturaleza profunda del tiempo en que vivimos. Millones de personas han puesto en movimiento esta imagen, la han “actuado”, viendo en ella una especie de "back to basics" de las emociones, la publicidad la ha celebrado, pero muy poca gente ha pensado qué había dentro de la imagen, a pesar de que en este caso dejaba ver de forma muy transparente su propia contradicción.
He aquí una imagen que pretende, en un nivel superficial, dar respuesta a una necesidad de afecto auténtico y primario. Una necesidad comprensible en un mundo que, ofreciéndonos disponibilidad total de contenidos a la carta, nos encierra inadvertidamente en una burbuja, separándonos de lo gregario en el sentido antiguo del término, del contacto real con las personas  y las necesidades y compromisos que ello comporta(ba). Nos parece que estamos más en contacto que nunca (internet, chats, móviles, televisión, etc) pero, por otro lado, estamos más desconectados que nunca de la realidad inmediata (no-mediada). Vivimos y actuamos plenamente esa contradicción , es decir, vivimos en una neurosis.
Por eso los abrazos gratis han triunfado como imagen. Abrazos gratis. Solo repitiéndolo debería resonar su autocontradicción. Un abrazo gratis, un abrazo “que no cueste nada”. Que no implica nada más allá del gesto físico. Es decir, volver a experimentar eso primario, ese sentimiento de contacto real, esa calidez pero sin que ello nos comprometa a nada. Darte un abrazo con un desconocido, abrazarte a alguien sin salir del anonimato, de la burbuja, pretendiendo reencontrar algo profundo a través del acto físico. Es decir, hacer el proceso al revés: un abrazo como punto de partida (pretendiendo que genere algo en nosotros) y no como demostración o explicitación física de algo que ya existe. Queremos recuperar esa sensación sin los compromisos que implicaría hacerlo de verdad. Nos contentamos con la imagen, con la cáscara vacía “¡De repente es tan fácil! No había más que salir a la calle y abrazarse ¡Qué sencilla puede ser la vida si uno quiere!” Lo conflictivo no es, de todas formas, que nos conformemos con lo superficial, si no que la imagen nos ciega hasta tal punto que no nos damos cuenta de que estamos ante una cáscara vacía. Pensamos que un abrazo gratis es un abrazo de verdad. Más de verdad, si cabe, por el hecho de haberlo "redescubierto". Ese autoengaño nos impide ir más allá y ver lo que subyace en la imagen del “abrazo gratis”.
Así, ponemos en juego (actuamos) la neurosis de la postmodernidad: creemos que con una idea tan simple y directa como un “abrazo gratis” estamos volviendo a algo básico, a un amor inocente y profundo (abrazo) sin darnos cuenta de que con esa pretensión no hacemos más que revelar y celebrar el vacío auténtico (gratis) en el que vivimos pero que somos incapaces de afrontar directamente.

9 comentarios:

  1. Interesante análisis y opinión. Se asume además que "gratis" es un reclamo necesario para dar valor al propio abrazo. Que yo sepa jamás nadie ha cobrado por dar abrazos. Al menos no ese tipo de abrazos.

    Cuánta gente se acercará a ser abrazada sólo porque lo daban "gratis". Abrazos, filetes, degustaciones de queso ¡da igual! ¿no ves que es gratis?.
    Doblemente hueco.

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  2. Aunque no dejas de tener razón, quizás habría que enfocarlo de otra forma. Es decir, no interpretar el abrazo como un pseudo sustituto del afecto verdadero, de la necesidad primaria de sentirse arropado, no tomarlo como una muestra e intercambio de cariño auténtico y recíproco, que es el contexto en el que suelen darse los abrazos, sino como un mero ejercicio de expresión corporal, un ejercicio para interactuar con el prójimo, sin pretensión de que ese abrazo sea un indicador de afecto real. Una suerte de perfomance comunitaria y desinteresada.

    En una sociedad permanentemente estresada y bajo el yugo del frénetico ritmo laboral diario, que es el plano real en el que nos movemos, por qué no hacer un break y pararse un momento para contactar gratuitamente(esto es, no sin que cueste nada, no con la idea de volver a algo básico, y mucho menos a un amor inocente y profundo, no como un sustituto del compromiso que implica el cariño, sino de forma totalmente altruista, algo así como un instante para tomar conciencia del otro, sin más).

    Al fin y al cabo, estamos inmersos en una realidad tecnológica que no puede negarse, y que debe aceptarse como tal, pero, si creamos vínculos continuamente con desconocidos, con personas con las que quizás nunca contactaríamos fuera de esa burbuja tecnológica( por muchas razones, como la no proximidad, por poner un ejemplo), no me parece un "juego" tan descabellado un simple intercambio de contacto corporal, vaciándolo del contenido de cariño intrínseco e implícito, o de la carga sentimental que tendría un abrazo dado y recibido entre dos personas que se quieren o se aprecian.


    Y para firmar este primer post, te dejo un abrazo gratis.

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  3. Esto de los abrazos gratis, siempre me pareció una artimaña de los carteristas 2.0
    Supongo que la idea original, tenía buena intención, pero después, llegan los aprovechaos y prostituyen la iniciativa.
    También hay gente que abraza a los árboles. De estos si que me fío.

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  4. Interesante hilo a seguir el del Hombre de la Pústula.

    Decir que un abrazo es gratis es decir, de otra forma, que podría ponérselo un precio. Es poner los abrazos, por primera vez en la historia, en la esfera del dinero, del intercambio comercial. Convertir un abrazo en un bien de consumo, como se va haciendo poco a poco con toda manifestación humana.

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  5. Venga, va, tenéis razón. Mercadería afectiva pura y dura. Acabaremos vendiéndonos amor unos a otros.

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  6. Va a EL HOMBRE DE LA PÚSTULA,


    Tu comentario me hace pensar. Quizas en un momento en que prevalece la cultura del no-esfuerzo, la cultura del copy-paste, de la inmediatez, del master en 60 horas , de lo gratis en definitiva, el amor ha tomado el reino del mercantilismo.
    He oido tantas veces: " el amor se lo tiene que ganar uno", "Yo no le llamo si el no me llama", " AL igual le soy fiel si él no me lo es a mi"... Y un larguisimo etc...Dejarte arazar gratis es un pequeño acto de venganza a todas las trifulgas mercantiles que mueve el AMOR. Ahora deberia pensar que significa para el abrazador. Pero primero tengo que enviar un mail a mi novio a ver si me INVITA a cenar.



    LAURA

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  7. No recordaba que tenías este otro blog. He quedado dentro de media hora y todavía estoy en chándal, así que no me daba tiempo de leer el artículo he leído el comentario de El Hombre de la Pústula y tengo tanto morro que te voy a enlazar lo que escribí yo hace poco más de un año sobre la Cultura de lo gratis, sin haberme leído nada de lo que tú has escrito.

    Pero lo haré, eh, lo haré.

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  8. Si yo fuera a buscar uno de esos "abrazos gratis" entonces sabría que había tocado fondo.

    Intersante blog.

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  9. No soy uno mas,nunca sabras quien soy,pero quiero que sepas desconocido.Que al menos me ha brindado no sentirme imbecil.Pensaba quee ra el unico que pensaba asi,pero ya veo que no.
    En serio gracias.

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